La “huella de carbono” (carbon footprint) es un término que se refiere a la totalidad de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) – directas e indirectas – de una persona u organización. También existen huellas de carbono de eventos y productos.
La huella total de una empresa u organización se compone de una amplia gama de fuentes de emisión. Comenzando por los impactos directos, como el uso de combustibles, hasta los impactos indirectos, como los desplazamientos al trabajo de los empleados o las emisiones que provienen de otras organizaciones dentro de la cadena de suministro. Esto último debe entenderse como que, por ejemplo, si una empresa se dedica al procesamiento de manzanas, las emisiones del transporte de las manzanas entregadas por los proveedores en las instalaciones también recaen sobre dicha empresa, ya que si el procesador de manzanas no existiera, no sería necesario transportar manzanas a las instalaciones de la empresa. Al calcular la huella de carbono de una organización, es importante intentar identificar las fuentes de emisión de la manera más amplia posible. Esto es necesario para obtener una imagen completa del nivel de emisiones de la organización.
Para obtener una huella precisa, es importante seguir un proceso bien estructurado que nos permita identificar todas las fuentes de emisión. Es razonable agruparlas según el grado de influencia que la organización tiene sobre ellas. Si lo hacemos, podemos clasificar las fuentes de emisión en tres categorías principales:
Emisiones directas de actividades controladas completamente por la organización
La forma más común de emisiones directas es la quema de combustibles fósiles, que liberan CO2 durante la combustión. Un ejemplo es el gas natural utilizado para la producción de agua caliente sanitaria en el lugar de trabajo. Además, algunas organizaciones también emiten directamente otros tipos de GEI. Por ejemplo, una planta química puede emitir metano (CH4), y el uso de fertilizantes resulta en emisiones de óxido nitroso (N2O).
Emisiones derivadas del uso de energía eléctrica
Generalmente, los lugares de trabajo utilizan energía eléctrica para la iluminación y el funcionamiento de los equipos. La generación de energía eléctrica proviene de diversas fuentes, incluida la nuclear y las energías renovables. En Hungría, aproximadamente el 60% proviene de la quema de combustibles fósiles. Aunque la organización no tiene influencia directa sobre estas emisiones, al comprar la energía es indirectamente responsable de las emisiones de CO2 generadas.
Emisiones indirectas de productos y servicios
Cada producto y servicio adquirido por una organización determinada es responsable de parte de las emisiones de dicha organización. La forma en que la organización utiliza los productos y servicios influye en su huella de carbono. Por ejemplo, una empresa, durante la fabricación de un producto, es indirectamente responsable de las emisiones derivadas de la producción y el transporte de las materias primas.
Después de esto, está claro que calcular una huella que cubra las tres áreas de emisión es una tarea bastante compleja. Otra dificultad al interpretar las huellas ya medidas y publicadas es que rara vez se pueden comparar entre sí, debido a las siguientes razones:
– A pesar del creciente número de estándares internacionales relacionados con el cálculo, no todas las organizaciones siguen el mismo método para calcular la huella o categorizar las emisiones.
– Algunas huellas se basan en períodos de tiempo, como en el caso de una persona u organización, donde las huellas se miden anualmente. Otras se basan en unidades, como huella por evento o huella por producto comprado.
– Al calcular la huella de carbono, en la mayoría de los casos también se tienen en cuenta todas las emisiones de GEI, y el total final se expresa en “toneladas de CO2 equivalente” (tCO2e). Otro método es cuando el cálculo solo considera las emisiones de CO2 y el total final se expresa en “toneladas de CO2” (tCO2).
Las razones por las que es necesario calcular nuestra huella de carbono determinan el método de cálculo más adecuado. En algunos casos, es suficiente realizar un cálculo básico de la huella, mientras que en otros se necesita un procedimiento mucho más complejo. ¡Utilice nuestro programa gratuito de calculadora de huella de carbono!
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Huella de carbono “Privada” La huella de carbono de los individuos* puede determinarse fácilmente a partir de sus actividades diarias, como el consumo de energía en sus hogares, la cantidad de kilómetros recorridos anualmente en automóvil y la distancia recorrida en avión durante sus viajes, pero también es notable la cantidad de GEI generados durante la producción de los alimentos y otros artículos de consumo comprados por los particulares. Nuestra huella de carbono “privada” puede reducirse significativamente con atención y cambios simples relacionados con el estilo de vida diario. Huella de carbono “Empresarial” El cálculo de la huella de carbono total de las empresas comerciales es más complejo que el de los particulares, ya que deben tenerse en cuenta más factores en términos de sus emisiones contaminantes. Para obtener una imagen completa de una empresa o actividad comercial determinada, es recomendable identificar las fuentes de emisión de la manera más amplia posible y agruparlas, por ejemplo, según si tenemos influencia directa sobre la fuente de emisión o no. |
Siguiendo este método, distinguimos entre fuentes de emisión directas e indirectas.
Fuentes de emisión directas son aquellas actividades que conllevan emisiones contaminantes y que la empresa puede controlar dentro de su esfera de competencia. Un ejemplo es el consumo de gas de la oficina o de la línea de producción.
Fuentes de emisión indirectas son procesos fuera del control de la empresa que conllevan emisiones contaminantes, por ejemplo, las emisiones derivadas de la producción de las materias primas adquiridas y utilizadas por la empresa o del uso de energía eléctrica.
Conociendo la composición y el tamaño de su huella de carbono, las empresas pueden decidir:
– reducir sus emisiones introduciendo procesos y regulaciones de ahorro de carbono,
– comprar créditos de carbono para compensar sus emisiones,
– o aplicar una combinación de ambos.
Este último es recomendable en los procesos internacionales de neutralización previstos, porque las cantidades de CO2 añadidas con las reducciones de sus propias emisiones también representan un enorme avance, y las empresas que lo consideran así también pueden encontrar las fuentes de desperdicio.
Hoy en día, está aumentando el número de empresas que buscan conscientemente operar de manera respetuosa con el medio ambiente. Esto no solo es importante desde el punto de vista de la responsabilidad social corporativa, sino que también puede representar una herramienta de marketing eficaz frente a la competencia.
¿Por qué calculamos nuestra huella de carbono?
Generalmente hay dos razones principales:
– Queremos monitorizar nuestra huella de carbono y reducirla periódicamente.
– Queremos comunicar con precisión nuestra huella de carbono a nuestras partes interesadas.
Calcular la huella de carbono para su posterior reducción
Calcular la huella de carbono de una organización puede ser una herramienta útil para complementar o incluso unificar las medidas energéticas y ambientales existentes.
Si la intención de reducción es la razón principal, generalmente es suficiente identificar las principales fuentes emisoras y cuantificar las emisiones. Este proceso es claro y relativamente rápido. Las principales fuentes de emisión suelen ser el consumo de gas y electricidad y el transporte de entrada y salida.
Después de cuantificar las emisiones, podemos formular y priorizar las opciones de reducción. El énfasis debe colocarse en las áreas donde se pueden lograr los mayores ahorros.
Cálculo de la huella de carbono para una comunicación precisa
Recientemente, cada vez más organizaciones calculan detalladamente su huella de carbono para luego hacerla pública con el objetivo de:
– Utilizarla para fines de RSC o marketing.
– Cumplir con los requisitos de sus partes interesadas.
– Identificar las emisiones que necesitan neutralizar para volverse “carbono neutrales”.
Para estos fines, se requiere un cálculo más complejo que tenga en cuenta todas las emisiones derivadas de las operaciones de la organización. Vale la pena que dicho cálculo sea verificado por un tercero independiente. La verificación asegura que la metodología de cálculo se utilizó correctamente y que los resultados son precisos.
La huella de carbono de la humanidad representa el 54 por ciento de la huella ecológica total de la humanidad y es el componente de más rápido crecimiento. La huella de carbono de la humanidad se ha multiplicado por 11 desde 1961. Reducir este componente es el paso más importante que la humanidad puede tomar para evitar el sobregiro y crear un planeta habitable. ¡Debemos pasar de una civilización cuantitativa a una cualitativa! Esto solo es posible con un cambio de paradigma.
* También podemos conocer la huella de carbono media per cápita por país a partir de la base de datos disponible públicamente publicada por el Banco Mundial. Los siguientes diagramas muestran cómo se sitúan algunos países en esta cuestión tan importante en comparación con la media mundial. Independientemente de estos datos, cualquiera puede calcular su propia huella de carbono o la de su familia para saber su tamaño y, sabiéndolo, ser consciente del grado de su responsabilidad hacia las próximas generaciones.
